Películas recomendadas ciclos de Administración:
Me gusta hacer un par de entradas o tres por año, pero he estado bastante liado con el curso. En esta entrada voy a recomendar otra película que también puede ser visionada en los distintos módulos de los ciclos de administración: grado superior de Administración y Finanzas, y grado medio de Gestión Administrativa.En este caso la película está relacionada con el siguiente módulo profesional:
- Gestión Financiera, Operaciones Auxiliares de Gestión de Tesorería, Recursos Humanos y Responsabilidad Social Corporativa
- El precio de la codicia ("Margin Call")
Ficha de comentario de la película
Margin Call está muy relacionada con la trama de la anterior entrada, La Gran Apuesta, ya que ambas tratan de explicar las causas de la gran crisis financiera que se produjo a partir del año 2008 como consecuencia de la burbuja inmobiliaria, con la caída de los grandes bancos de inversión como Bear Stearns o Lehman Brothers,
No obstante, el desarrollo de la trama es muy distinto, ya que mientras que en La Gran Apuesta se narra el proceso que va desde que los gestores de un fondo de inversión se dan cuenta de la volatilidad de los valores mobiliarios respaldados con hipotecas (MBS, Mortgage Backed Securities) y apuestan contra ellos, y se describe el proceso de como esa casa de naipes construida sobre una burbuja inmobiliaria se hunde, la película Margín Call trata de como los analistas de un banco de inversión que invertía y colocaba esos MBS se dan cuenta de su gran volatilidad y de que su valor real era nulo.
El título de la película es elocuente de lo que va la trama de la película, y que es el concepto de "Margin Call", que no es otra cosa que una llamada de margen o notificación que un broker envía a un inversor para que reponga más dinero en su cuenta de inversión, debido a que las pérdidas en sus inversiones están por debajo del mínimo que el broker exige para mantener esa cuenta de inversión. Ello se debe a que la mayoría de las operaciones de inversión en bolsa se realiza con apalancamiento (es decir con pagos a plazos, en el que el inversor realiza un pago inicial y el broker financia el resto de la operación). Pero cuando la cotización de los valores empieza a descender puede ocurrir que el broker exija un mayor desembolso para garantizar que el inverrsor pueda afrontar las posibles pérdidas. En este caso el inversor puede poner más dinero en la cuenta o bien vender parte de las inversiones financieras para reducir la deuda con el broker o banco de inversión.
Un ejemplo sencillo sería si queremos invertir en valores por 10.000€ y el broker nos exige un depósito de garantías del 50%, con lo que deberemos depositar 5.000€ en nuestra cuenta de valores. En caso de que se produzca una caída del valor de cotización de nuestros valores en un 25%, el valor de nuestros valores es ahora de 7.500€, con lo que hemos tenido una pérdida de -2.500 euros (está claro que es una pérdida potencial, que no se producirá si no se produce la venta definitiva de los valores).
Deberíamos recalcular por tanto ahora el valor de nuestra posición: en este caso el depósito de garantías exigido del 50%s/valor de la cotización actual de los títulos de 7.500€ es de 3.750€, mientras que el valor de nuestro depósito de garantía es de 2.500€ (7.500€ que es el valor de cotización de los títulos - 5.000€ que fue el depósito inicial realizado), lo que hace que 2.500/7.500 x 100 = 33,33% sea nuestro actual depósito de garantía, inferior al 50% mínimo exigido.
Por tanto el importe del margin call exigido para mantener abierta nuestra cuenta de inversión será de 1.250€ (2.500+1.250=3.750), con lo que ya llegaríamos al 50% exigido del depósito de garantía (3.750/7.500 x 100 = 50%).
Existe otra opción en caso de no depositar ese margin call, y consiste en vender el nº de títulos necesarios a su valor de cotización actual, de modo que nuestra posición actual cumpla con ese depósito de garantía requerido. El número de acciones a vender se calcularía con la siguiente fórmula:
En nuestro ejemplo el cálculo sería el siguiente:
De este modo la cartera de valores con la cotización actual tras la venta pasaría a se de: 7.500 - 2.500 = 5.000€.
De este modo la cartera de valores con la cotización actual tras la venta pasaría a se de: 7.500 - 2.500 = 5.000€.
Por lo que siendo el margin call requerido de 50%/5.000 = 2.500€ (que es el valor actual de la posición).
En el caso de que el inversor no haga caso a ese aviso de notificación de margin call y no ingrese esos 1.250€ necesarios o no venda las acciones necesarias para cumplir el margen de mantenimiento requerido, el broker le cerrará la posición y la cuenta lo que confirmará las pérdidas sufridas por la caída del valor de cotización de esos títulos valores.
En el caso de que el inversor no haga caso a ese aviso de notificación de margin call y no ingrese esos 1.250€ necesarios o no venda las acciones necesarias para cumplir el margen de mantenimiento requerido, el broker le cerrará la posición y la cuenta lo que confirmará las pérdidas sufridas por la caída del valor de cotización de esos títulos valores.
La película, es menos abrumadora que La Gran Apuesta en términos y siglas de productos financieros derivados (MBS, CDO, CDS, CDO sintéticos), aunque en mi opinión se queda demasiado corta en explicar las verdaderas causas de ese colapso financiero, y de porqué todos esos activos financieros no valían nada.
Recordando que son los MBS (Mortgage Backed Securities) o títulos valores respaldados con hipotecas, recordemos brevemente y más resumido lo explicado en la anterior entrada:
En el balance de un banco los pasivos son los depósitos de los clientes y los activos son las inversiones que hace el banco en esos depósitos, es decir los préstamos. Si esos préstamos hipotecarios los titulizamos, es decir los dividimos en participaciones o valores y los colocamos entre otros inversores o bancos de inversión, el banco recupera el dinero prestado y el riesgo lo traslada a los nuevos inversores en valores hipotecarios. El balance del banco quedaría de la siguiente manera:
Recordemos también que eran los CDO's (Collateralized debt obligation), u obligaciones de deuda colateralizada:
Un CDO es un MBS pero con una particularidad, y es que el activo subyacente no solo son préstamos hipotecarios sino también cualquier tipo de deuda, y aquí entran las hipotecas subprime, es decir aquellas que se conceden a personas con pocos recursos, que tienen pocos requisitos en su concesión en cuanto a análisis de ingresos o de bienes. y que tienen por tanto gran riesgo de impago.
Un CDO es por tanto un bono diversificado, donde el activo subyacente es ahora un conjunto de préstamos y deudas de muy diferente tipo. Ello permite diversificar el riesgo (en teoría) y ante la posibilidad de impago de una deuda que compone el CDO, ello se atenúa con el resto de deudas que componen el CDO. Pronto se vería que todo esto era un castillo de naipes y que pese a que las agencias de calificación de riesgos otorgaban la máxima calificación crediticia o triple A (AAA) a este tipo de valores, su volatilidad y riesgo era mucho mayor de lo que se preveía. De eso es de lo que se da cuenta el jefe de analistas de inversión Eric Dale (interpretado por Stanley Tucci) y que el día de ser despedido en la reestructuración de personal del banco de inversión transmite en un pen drive un informe que estaba preparando a uno de sus subordinados, el analista junior Peter Sullivan (interpretado por Zachary Quinto), y que termina de revelar.
En esta película no se tratarían los CDS's (Credit default swaps), u opciones de cobertura de incumplimiento de crédito, que son los valores que precisamente se crean en ese fondo de inversión que apuesta contra esos CDO's en la película la Gran Apuesta
Se puede criticar a Margin Call de tener un tempo demasiado lento de la película, pero en realidad transmite unas horas de tensión en la madrugada previa a la caída de los grandes bancos de inversión, ya que mientras el resto del mundo descansaba, estos grandes bancos de inversión, conscientes de su caída, preparan como va a ser el día después y cómo van a intentar colocar y deshacerse de esos activos financieros sin valor ninguno (CDO's) entre grandes inversores, a un valor de venta muy inferior al nominal y al de cotización. Ello conducirá irremediablemente a la bancarrota de esos mismos bancos de inversión, pero como dice el refrán "a río revuelto, ganancia de pescadores", con lo que en este momento de caos los mismos brokers que gestionan grandes carteras de inversión obtendrán ganancias millonarias si logran colocar en tiempo record esos valores CDO entre las cuentas de inversión que manejan.
Aparecen personajes que no transmiten valores ni ética alguna como John Tuld (interpretado por Jeremy Irons), que menciona uno tras otro los grandes colapsos financieros a lo largo de la historia ("Hoy no es diferente a lo que ha sido siempre, 1637, 1797, 1819, 1837, 1857, 1884, 1901, 1907, 1929, 1937, 1974, 1987, 1992, 1997, 2000, y como sea que llamemos a este - 2008 - es siempre lo mismo, una y otra vez, no podemos evitarlo, y tu y yo no podemos controlarlo, ni pararlo, ni frenarlo, como mucho alterarlo ligeramente, solo reaccionamos, ganamos mucho si lo hacemos bien y podemos perderlo todo si lo hacemos mal. En el mundo siempre ha habido y siempre habrá el mismo porcentaje de ganadores y perdedores") ante San Rogers (interpretado por Kevin Spacey) que quiere abandonar el barco asqueado de toda la codicia que ha sido la causante de esa caída y que en breve se transmitirá al resto de la población mundial.
¿Por qué me gusta esta película, relacionada con los módulos de gestión financiera, tesorería y responsabilidad social corporativa?
Por tratar una vez más con gran crítica toda la economía especulativa, que llevó a la creación de los MBS y CDO's y que motivó que esta crisis especulativa se trasladase a la economía real, por la crisis del sistema financiero (la quiebra de numerosas cajas de ahorros y bancos).
Una reflexión final ¿no es toda la economía capitalista un sistema especulativo que se basa en que los bancos centrales emitan billetes (moneda fiduciaria, en la que el dinero no tiene valor como mercancía y cuya aceptación está obligada por ley) sin pasarse de tal modo que el dinero pierda valor por la inflación, y sin ningún respaldo de depósitos de oro de los bancos centrales que emiten dichos billetes, como ocurría en el origen del dinero papel (en el que los billetes eran emitidos por los orfebres o primitivos bancos que expedían unos certificados o billetes que garantizaban la devolución de metales y piedras preciosas que custodiaban).









